domenica, maggio 04, 2014

Último poema visible... Blog naufragado...





Es posible que el poema abajo sea el último que muestre y comparta por esta vía digital; lo que significa que este blog quedará inactivo. Gracias a todos los que se han acercado a él voluntaria o accidentalmente, gracias por leerme. Sigo escribiendo, pero estoy llevando un cuaderno, me voy a la gruta de las caracolas. Por un deseo de intimidad y recogimiento ya no mostraré por esta vía mis escritos. Muy agradecida por todas sus visitas y miradas.

De regalo les dejo esta carta tan preciosa que he encontrado hoy...
¨Nostalgia de una carta solitaria¨ de María Calcaño.

Me despido, gracias.
Cynthia Bustillos






NOSTALGIA DE UNA CARTA SOLITARIA, María Calcaño

¨Todos los días pienso en aquella franja de aguas blancas que, vagabunda, entre rocas y sólidos peñascos lleva su viaje transparente hasta más allá de tierra firme. Pensando en esto agito el eco de una esperanza. Una esperanza traída por la más limpia y propia de tus expresiones psíquicas. Está mi humanidad en ti, port us recuerdos. Descansa uno, entre todos ellos, cuya belleza impalpable se deshace en un silencio religioso. Tu boca no hilará una expresión tan casta que venga a nutrir mi conciencia espiritual. ¿Recuerdas? Tu desnudez y la mía aliada en un solo peso.

Los alientos trenzados en húmedas caricias. Entonces diste la voz profética que me hace pensar todos los días en aquella tirade de aguas blancas. ¡Para darlo a luz a las orillas del Torbes!

Yo hube de estar dormido por mucho tiempo. Esto se realizó en una tarde remota. Ya mi cuerpo era antiguo. Sucedieron dos cosas que no cupieron nunca dentro de mis sienes. La primera, estuvo en mis pupilas. Y fue: que no las encontré ni he creído de tenerlas nunca en mi cara. Se derritieron en gotas frías cierta tarde congelada de mi senectud. La otra, estuvo en mis manos: las cuales se encontraron que sus dedos eran diez lingotes de hielo…

Despúes, supo el recuerdo de un infant que todos los días a la hora meridian escuchaba sobre mi espalda unos pasos. ¡Tardos! Unas pisadas mutiladas por un camino muy largo. Pisadas salidas de unos pies en cuyas plantas estaban impresas ciertas anatomías espantosas, que venían de más allá del país de la muerte. Así estuve perdido. Como en las tumbas de los muertos. Hasta que cuanto más espesos se hacían lohs sueños y más dilataba tu vida a la mía, encontré un trozo de océano en mis manos. Un velero sin bautizo empoza el espacio cóncavo de la concha marina. Es el bergantín misterioso que cuelga de tus visions. Que anda apagado por tu silencio, navegando sobre la superficie de tu sangre.

No existen las ciudades donde él puede llevarte. Aquellas ciudades que han rozado tus labios. Que se han pasado de tu dentadura a tus nombres. Las ciudades de mármol seco, de cuyos panoramas vegetales solo tendrás la memoria de sus pintas. ¡Oh, noble y delicado halo femenino bañado con el prisma de mis lágrimas! Hubo antigüedades más sagradas. Una ciudad ha cruzado por mis visions. Hacia ella (no tira su rumbo) el barco que dibuja y desdibuja las sensaciones más pueriles. La ciudad escapa de tus besos. Disgregada por todos los países del mundo. Regada sobre la tierra. Como los cementerios de las razas nómadas.

Ahora me baño en la temperature de la hora meridiana. Las manos fijas en la eternidad, sostienen la joya submarina que me enviaste: una concha océanica no es nada. Es un tejido débil y veteado, abierto al aire y recogido en uno de los lados. Desgarrado por uno de los bordes, se le acerca en parecido a las orejas estropeadas de los lázaros. Está impregnado en el perfume que el secreto de las raíces le qutó a la tierra. El perfume que tú has patentizado en las telas que nieblan tu desnudez.

Al otro lado del asunto viene superpuesta la palabra cultura. Esa palabra es la que ata nuestras vidas. Después, el nombre que yo he colocado sobre mis oscuridades cerebrales y cardíacas. Aquel que pone ácida y azul mi epiglottis cuando doy al aire. Después de ese nombre está el otro. Aquel que enterraron a tiro de agua y entre palabras extrañas, cuando no tenía recuerdos. Cuando las palabras no cabían en mi voz.

Tú vienes de una superficie desconocida; antes ascendiste de un fondo, de cuya superficie fuiste el reflejo. Permaneces en esta postura sobre mi pensamiento. El mar tiene bellas conchas en sus caracolas. La tierra tiene mariposas. Las conchas marinas se parecen a las mariposas… Mariposas… Mariposas…¨



María Calcaño



¨Poeta venezolana nacida en Maracaibo. Se casó con sólo catorce años y hasta los veintisiete tuvo seis hijos. Escritora de reconocimiento tardío, fue la primera poetisa venezolana que asumió la modernidad a través de la libertad y el goce de la expresión. Solamente publicó tres libros, Alas fatales (1935), Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956) y Entre la luna y los hombres (1961), éste último póstumo. En 1996 se publicaron sus Obras Completas. Maria Calcaño no siguió los moldes estéticos ni los temas sociales tan imperativos en la tercera década del siglo veinte, pues el marcado erotismo de sus poemas fue subversivo para la época. Murió en Maracaibo el 23 de diciembre de 1956¨.

http://cynthiabustillos.wordpress.com/2014/05/05/¨nostalgia-de-una-carta-solitaria¨-maria-calcano/



Sólo llevaré este blog: http://cynthiabustillos.wordpress.com

sabato, aprile 19, 2014

Casa en ruinas


Tengo una casa
donde se unen los cielos
con techos de ríos
donde cae la lluvia
suenan
bailan
gatos y sombras
sobre mi cabeza
siempre

la noche

Se acrecienta
y los árboles
tal, como extrañas criaturas
oscuras de melodías
de mares

En los días las ranuras
minúsculas cuevas
en las paredes
donde viven lagartos
grietas
ojos de fantasmas
hormigas
la vida

Viviré hasta los noventa años
en una silenciosa colina
será mi casa de cal
de ladrillos y argamasa
con graznidos de aves
mas será cálida
como tus ojos

Mis manos serán blancas
como ahora
manos de luna
cansadas
más delgada la piel
cubiertas de ríos y relieves
los niños las tocarán
las pellizcarán
como si fuesen aves muertas
como si fuesen
guijarros en el tiempo
de olvidados meandros


No recordarán los ojos
la casa en ruinas
conchas marinas
caracolas
cuerpos grises
caerán lloviznas sobre ellos
hojas
entre mi cabello
plateado de auroras
y será como un castillo
seré una casa para las aves
cesarán los rumores
del interno corazón
en el bosque
mis manos de lunas
convertidas en aves
se irán tras los ríos
trenes de música
paisajes
en infinitas ventanas
la Vía Láctea
en el gemido del viento
conversaré
y sólo se escuchará
el bordoneo de lo insectos
la danza de las luciérnagas

capullos se abrirán


Cuando tu cima y la mía
se unan
mi casa tendrá un cielo
en la aldea de las flores que se deshacen
siempre en mí habitarás.

venerdì, aprile 18, 2014

Rumores y cantos


Esferas celestiales
rumores
cantos
avanzan también las pequeñas hormigas
sobre olvidados guijarros
enredaderas del tiempo
que las frondas de los árboles
en sus roces
junto a las aves
nos deshilvana

Mares de nada
bajo nuestro corazones que
anhelantes de hierbas
flores
ondean de azules
en oscuras noches
salmos de silencios

Más así avanzan algunos
con una luminosidad matutina
confiados
con esa ingenuidad de lo naciente

En el vacío de la noche circundante
leves avanzan
como rumores y cantos, tal
como si fuesen auroras.

sabato, febbraio 01, 2014

Llueve y brilla el sol


Si todas las flores
se marchitan
caerán en el tiempo
sus pétalos
como una dulce llovizna.

Dibujaré sus contornos
perdiéndose
en la bruma del día
y la sombra
del alero de las casas las cubrirá
junto a mis pies
como ficticios lagos y
ocultando
sus rizados
e inertes cuerpos
resplandecerá
el sol
en mis ojos
todo blanco el paisaje
pleno
del olvido
de la hierba
del ayer.

Borran tu rostro
tu mirada
estas hermosas magnolias
y las margaritas
blancas
que te van cubriendo
como un paisaje de nieve.

Te veré de pie
tu cuerpo
desdibujado
por la bruma del tiempo.

Hay escarcha
sobre mi piel
flores
transidas
de verdeantes rumores.

Dibujos en blanco
que te llaman
con grillos y cigarras
de lunas
y días perdidos.

Llueve y brilla el sol.

domenica, dicembre 22, 2013

Selvas


Hay el estallido
el estrépito
de las flores naranjas
sus bordes de aristas
curvas ondas trazos
brillo
heridos soles rojos
bengalas caídas
juncos selvas risas
nidos de olvido
no hay fotografía
el recuerdo
dibujado
de los tamarindos bordeando
la avenida
los sueños
la mirada
todo arrastrado
por el río
la fuerza del instante
flores de piel
risas doradas
flores de harina
pensamientos
frente al espejo
dibujo
mis pechos.

Atraviesa deltas
regiones más cálidas
intento
sumergirme
en tus sueños
y eres tú quien entras
sublime
en las crestas de las cordilleras
implacable
el silencio de tu rostro
los surcos
de ríos
de tus desterrados ojos
perdidos
en la cerca de una borda
justísimos
suspendidos
en el vacío
sobre las brillantes
ondas
del eterno cauce
bajo tus párpados.

Todo late
despierta
frente al espejo
dibújate…

Gritan y ríen a voz en cuello
selvas
esos,
tus callados ojos
soles rojos
grita, ríe con la contenida
y milagrosa
risa
de las infinitas aves.

Despierta a los muertos
levanta
a los dormidos amantes
déjame pasar mi lengua fresca
como húmeda hoja
sobre los bordes
de tus pálidos y cerrados
párpados
de sombras
de árboles.



Dibujo caracoles (De mi diario de dibujo, anotaciones)



¨Quiero ser como un recién nacido, sin saber nada, absolutamente nada ...entonces quiero hacer algo modesto, descubrir por mi cuenta un pequeñito motivo formal, uno que mi lápiz será capaz de mantener sin técnica¨. 

Paul Klee




Dibuja estos caracoles. Dibuja. ¿Qué harás con el brillo?. Cierra los ojos, traza, siente.
Dibuja y olvida el color. Piel. Escucha la música, no toques el piano. Olvida y siente, la música, el silencio en la punta del lápiz. ¿La sientes?. Piénsala. Estos bordes, hendiduras. Nadie verá este dibujo. Este dibujo no es el que importa. Pequeño trazo, de tu pulso, de tu lengua, tus anhelos. Caracoles, frutos secos. Es el brillo de la nada, el ahora.
Hilos trazados en el tiempo. Dibuja! Dibuja el mar, las ondas, las dulces chispas de luz, destello. Minúscula arena. ¿Me sientes? Bordes de la nada. Baila, baila el dibujo, en el dibujo. Manos desnudas. Dibuja, el pequeño dibujo de los caracoles. Nadie recordará este dibujo. Sólo tú en tu íntimo instante. Tocando un dibujo. ¿Qué voy a hacer con este brillo…? Sobre la superficie, de sus pequeños cuerpos.

mercoledì, dicembre 18, 2013

Paisajes nocturnos


Los cantos de los grillos
llegan
como un rumor
de agua nocturna
quién sabe desde dónde.

Más lejanos quedan
los ladridos de los perros
¿qué cantan?
nadie canta
el silencio
de la noche
los sueños de los árboles
que en tu pecho
abruptos
se dibujan.

¿Qué música?
tras los veteados pedruscos
del camino del viento
se cincela
en tus ojos
en tu cabeza
llena de flores
suelta de nieve
de tu rostro
paisaje
cernido de estío.


domenica, dicembre 15, 2013

Valles


Cabalgas en la neblina
de montañas circundantes
pómulos
la tensión leve
murmura
en los cantos rodados
cada eclipse
de palabras
sobre los cuerpos pasan
suaves
como un resquiebro
las sombras
de las nubes que
van modelando los huertos
de tu ser.

Gráciles campos florecidos
surgen cifrados
en los ramos de abetos
que danzan el silencio
del cuerpo de las rosas.

Sueños
no pronunciados
en los cantos del alba…

Vivifican las constelaciones
la desquebrajada
oquedad de tu boca
colmada
de orillas de mar
zumbidos lunares
colmada
del tiempo de las piedras
que tiembla leve
resonando
tras tus noches argénteas.

Se disipan las costas
del olvido
la posesión de mis ojos
el idiomas de las hojas
en el viento
emboscadas de silencio
dibujan
amorosos trazos
nocturnos
tras tus párpados níveos
tiemblan
sin miedo
las estelas circundantes
la consumación de las ondas
sobre el lago
pasan y descienden
las nubes sobre tu piel
tus manos
tu casa
habitada
por árboles peregrinos
que arden
beben
el desvaímiento
el aire visitado por las aves
enardecidos ojos
en bandadas
se abrasan
heridos
en el horizonte
soles
y azules
chispean
alumbran y
todo vuelve a dilatarse.