
Camina la muerte, lentita
con pequeños pasos
cree ella, que no la observo
desde, este punto
me escondo, la veo bailar, tan íntima que
también me pongo a bailar, muy suave
no vaya a ser que se percate
de mi sombra.
Es tan bella, parece una pequeña hada
lucía tan exhausta
que me dio pena,
la dejé así, descansar sobre mi pecho.
Nos dormimos, sin darnos cuenta.
Y al llegar el alba, noto
que se ha marchado.
Fue un sueño?
qué son estas pequeñas huellas
sobre mi pecho, como si alguien diminuto
luminoso
hubiese danzado en mi corazón.
No es aquella mi piel?
derramada como una luz
sobre las flores.
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