Monday, October 31, 2011

El árbol




“Las puestas del Sol púrpuras eran muy poco habituales. Las gradaciones de color del oscuro al claro eran tan delicadas como si se las hubiera logrado pasando un ancho pincel sobre un papel de arroz mojado. La suavidad de aquel púrpura anunciaba la llegada de la primavera”…

Lo Bello y Lo Triste. Yasunari Kawabata
(Utsukushisa to kanashimi to)






Esta ventana inmensa
que de pronto parece habitarme
en las alturas
y qué música misteriosa
hace ese árbol?
Con sus ramas y su copa
que abarca todo el rectángulo
oscuro de la noche.
Parecen como brazos que se abren a mi
para qué?
Qué me dices silencioso árbol?
Es ese tu rumor? O el murmullo de la luna
blanca como un fantasma
atravesada de nubes grises
delgadas
como estelas de aves ausentes
que dejan su huella
en tu silencio
Y tu tronco
negro de noche
me habla.
Eres un árbol misterioso
es lo único que puedo decirte.
Ya no extiendas más tus brazos
no sé qué intentas
abrazarme?
O es que bailas? El baile inmóvil de los árboles.
No te preocupes
luego el viento
vendrá a acariciar tu copa
y ya no te acordarás de la luna
que te inquieta con su luz
será de día y ya no recordarás nada
de las noches
de tus días.

2 comments:

Kevork Topalian said...

Un árbol en la noche, ¿qué es? Ciertamente, como nos dice este poema --es su música. ¿Cómo explicar que un árbol, efectivamente, baile? El viento en sus ramas o, bien, la luz de la luna que se proyecta sobre él.

Cynthia Bustillos said...

Sí, de noche o de día, es muy difícil explicar la presencia tan fuerte que tienen los árboles. Una es muy intangible, como esa música. Otra es más bien en su materia y sus formas. No sólo los contornos, sino las frondas o ese manto de filigrana e irregular que va formando la copa. A trasluz parece el silencio, y con la brisa, la música.